Ayudar a los niños y jóvenes en situaciones vulnerables
Todos los niños en Copenhague tienen derecho a prosperar y aprender, independientemente de si enfrentan desafíos académicos, problemas sociales o dificultades emocionales. La realidad en las escuelas públicas de la ciudad es que, a menudo, los docentes y educadores se encuentran solos con una gran responsabilidad y con muy pocos recursos. Esto afecta especialmente a los niños que más necesitan apoyo.
Por eso trabajo para:
Implementar más horas con el sistema de dos docentes en el aula, para que los estudiantes reciban más apoyo y una mejor enseñanza. Este sistema permitirá que las clases sean más tranquilas, con mayor atención personalizada y una enseñanza adaptada a las necesidades de cada estudiante. Cuando hay dos adultos en el aula, hay mejores oportunidades para detectar y ayudar a los alumnos que sufren o necesitan apoyo extra. Esto beneficia no solo a los niños con dificultades, sino a toda la clase.
Enfocar en el bienestar mental y reducir el estrés escolar mediante un mejor apoyo pedagógico. La escuela no debe ser solo un lugar para rendir académicamente, sino también un espacio donde los niños se sientan seguros, escuchados y puedan desarrollarse como personas. Por eso es necesario aumentar el apoyo pedagógico durante la jornada escolar, destinar más recursos a la vida social de la clase y fortalecer la colaboración con las familias para crear una cultura escolar saludable.
Más recursos para la inclusión y la educación especial. Demasiados niños quedan atrapados en un sistema donde la ayuda no llega a tiempo o directamente no llega. Quiero trabajar para que más niños tengan acceso a los servicios especializados que necesitan y para que las escuelas cuenten con las herramientas y el presupuesto para llevar adelante una educación inclusiva que integre a todos.